Tecnología & Espacios de marca

La incorporación de la tecnología no tiene por qué ser un enemigo de los espacios de marca. Es una oportunidad de cuestionarnos el rol de estos lugares y los servicios e interacciones que entregamos a nuestros clientes de forma presencial. 

En los últimos años hemos visto con más fuerza que nunca la incorporación de la tecnología en la vida cotidiana de las personas. Hemos sido testigos de cómo la tecnología, que hace unas décadas colaboraba con el mundo de la industria y la investigación, hoy irrumpe además en el vivir cotidiano de forma masiva y exponencial. Este fenómeno, por supuesto, no deja indiferente el mundo del diseño de interiores, tanto privado como de uso público, y menos aún al diseño de ambientes. 

En el contexto de los espacios físicos de marca, podemos ver el increíble aumento de las interacciones digitales con la marca, desde la compra online, hasta las atenciones remotas. Fenómenos que hace una década eran impensados, hoy son una realidad establecida.

Para muchos, estas nuevas tendencias tecnológicas y su interacción con los espacios físicos de marca, ha representado una relación antagónica, viendo al desarrollo tecnológico en este campo, como un enemigo para el diseño de espacios, ya que de alguna forma le ha quitado funcionalidad, disminuyendo las visitas y poniendo en tela de juicio incluso la necesidad de espacios físicos de marca y consecuentemente a esta rama del diseño. 

Reflexiones en esta línea se escuchan hoy con mucha más fuerza, ya que la interacción de las marcas con la tecnología, como un aliado para llegar a los clientes, se ha visto exacerbada literalmente a su máxima expresión este último año, en razón de las cuarentenas que de improviso han afectado a todo el planeta, acelerando lo procesos digitales como nunca se había visto.

Atendido este fenómeno, la reacción de las marcas ha sido apresurada, improvisada muchas veces,  pero necesaria para aplacar consecuencias desastrosas con la pandemia y luego de su implementación, acelerada y a tropiezos, se empiezan a ver los primeros resultados que llenan de optimismo y permiten elucubrar hacia el futuro… ¿hacia dónde va el diseño de espacios?, ¿es necesaria realmente la interacción física con el consumidor final?

En mi opinión, antes de amputar el diseño de espacios y concluir apresuradamente que, debido al éxito de la implementación tecnológica todo lo anterior será erradicado, es necesario contemplar el panorama completo y desestimar por un momento el entusiasmo febril.

La incorporación de la tecnología en nuestra vida no tiene por qué ser un enemigo de los espacios de marca, sino todo lo contrario. Es una oportunidad de cuestionarnos el rol de estos lugares y los servicios e interacciones que entregamos a nuestros clientes de forma presencial en las tiendas, oficinas y sucursales. 

Este cuestionamiento debe ser un poco más pausado que la vorágine a la que nos hemos visto expuestos el último año, debe hacerse de forma responsable, con conocimiento de las necesidades y expectativas de nuestros clientes y del propósito de la marca, permitiéndonos llenar estos espacios de significado relevante para el cliente y coherente con la estrategia de marca, generando experiencias memorables, que con la tecnología incorporada en mayor o menor medida, nos acercan más a la nueva realidad de nuestro consumidor.

Junto con preguntarse el propósito y agenda de nuestros espacios de marca, las nuevas tecnologías y su integración en el diseño de interiores, son un aliado que nos debe permitir ampliar las fronteras que acostumbrábamos de lo análogo y estático, generando ambientes altamente conectados, eficientes con soluciones tecnológicas integradas, que le entreguen dinamismo a la relación con nuestro cliente y permitan que las marcas, a través de estos lugares, atiendan a las demandas subjetivas de estos, logrando la personalización de la experiencia de marca como antes no hubiéramos soñado.

Por último, podemos constatar cómo, el distanciamiento social y las medidas de higiene necesarias que han surgido de la pandemia COVID 19, resultaron ser un trampolín para que los espacios se integren con la tecnología, minimizando el contacto físico, pero no la interacción ni vivencia, siendo la forma más eficaz para entregarle seguridad a los clientes.

31 de Agosto, 2020 - 8 minutos de lectura

Ana Maria Abogabir

Environment Director

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