Este proceso de rebranding surge a partir de la necesidad de alinear la marca con su realidad actual y su proyección futura, fortaleciendo su relevancia, coherencia y diferenciación. Cambios en el público objetivo, ampliación de la oferta, modernización de canales de comunicación y nuevos objetivos estratégicos hacen necesario revisar cómo la marca se expresa, se percibe y se relaciona con su entorno.